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¡Imparable! Phelps rompe un récord olímpico impuesto hace más de 2.000 años

Imparable-Phelps-rompe-un-record-olimpico-impuesto-hace-mas-de-2-000-anos12.08.2016 / El nadador estadounidense ha conseguido su oro número 22 en lo que va de su carrera, convirtiéndose en el deportista olímpico más laureado de la historia. El deportista estadounidense, Michael Phelps, ha conseguido su medalla de oro olímpico número 22 al imponerse el jueves pasado en la prueba de 200 metros estilo combinado de los JJ.OO. de Río 2016. De esta forma, se ha convertido en el deportista olímpico más galardonado de la historia moderna. Pero no solo eso. Según el diario británico ‘The Telegraph’, Phelps ha logrado batir un récord impuesto hace 2.168 años. Ha conseguido imponerse por 13.ª vez consecutiva en competencias individuales, superando la marca impuesta en el año 152 a.C. por Leónidas de Rodas, uno de los atletas más famosos de los Juegos Olímpicos de la Antigüedad. Phelps ha conseguido hasta el momento 22 medallas de oro, 2  de plata y 2 de bronce en sus participaciones en los JJ.OO. Del total de preseas doradas, 9 se dieron en pruebas por equipos, algo que no existía en las competiciones de la Antigua Grecia.

Leónidas, la leyenda

Mientras que Phelps es considerado por muchos como el mejor nadador olímpico de la historia moderna, Leónidas de Rodas —nacido en el año 188 a.C.— fue el más grande en las carreras de velocidad de los Juegos Olímpicos de la Antigüedad. Las especialidades del antiguo ‘rey olímpico’ eran los eventos denominados Stadion y Diaulos, similares a lo que hoy en día se conoce como carreras de velocidad en 200 metros y 400 metros respectivamente, así como el Hoplitodromos, una carrera de 400 metros durante la cual los atletas vestían una armadura de bronce y cargaban un escudo. De esta forma, Leónidas venció en las 3 carreras consecutivamente en los juego número 154, 155, 156 y 157 en los años 164 a.C. a 152 a.C. En total, fueron 12 victorias individuales frente a las 13 de Phelps. El mundo deportivo ahora se pregunta si serán necesarios 2.000 años más para que alguien rompa el récord alcanzado por el nadador estadounidense.

Fuente: https://actualidad.rt.com/actualidad/215825-phelps-romper-record-olimpico-juegos-antiguedad

Fuente foto: Michael Phelps festeja la victoria en la prueba de relevos 4×100 m libre en los Juegos Olímpicos de Beijing, China. 11 de agosto de 2008. David GrayReuters

Comentario:

Michael Phelps, el nadador estadounidense ha conseguido su oro número 22 en lo que va de su carrera, convirtiéndose en el deportista olímpico más laureado de la historia. Phelps ha logrado batir un récord impuesto hace 2.168 años. Ha conseguido imponerse por 13.ª vez consecutiva en competencias individuales, superando la marca impuesta en el año 152 a.C. por Leónidas de Rodas, uno de los atletas más famosos de los Juegos Olímpicos de la Antigüedad. Leónidas venció en las 3 carreras consecutivamente en los juego número 154, 155, 156 y 157 en los años 164 a.C. a 152 a.C. En total, fueron 12 victorias individuales frente a las 13 de Phelps.

Quizás San Pablo conoció y recordó la historia de Leónidas de Rodas cuando comparó la carrera del cristiano con la del atleta profesional:

«¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.» 1 Corintios 9:24-27.

Sucede que en la carrera atlética, cuando los deportistas corren en el estadio, solo puede haber un ganador (oro), además de un segundo (plata) y un tercer lugar (bronce). ¡El cuarto en cruzar la meta, aunque fuese con solo un fragmento de segundo más tarde, ya no recibe nada (ni hierro)! En esos eventos el espíritu de competencia, el orgullo, como también la frustración y la envidia son enormes… ¡Cuán diferente es la carrera del cristiano hacia la meta de la «canaán celestial»! ¡TODOS que corren esa carrera, perseverando sin desmayar hasta el final, ganan y obtienen el mismo premio, que es la vida eterna! No hay primer, segundo o tercer lugar… no hay competencia… no hay orgullo… no hay envidia ni frustración. Todos reciben el mismo galardón de la corona celestial. Nadie es excluido por llegar más tarde que otro. ¡Ni el último en llegar es despreciado. Mas al contrario, recibirá el mismo premio que el primero en llegar! ¡Que maravilla gloriosa y divina!

Pero tal como los atletas profesionales que corren en el estadio, también los cristianos que corren hacia la meta de la vida eterna deben abstenerse de todas aquellas cosas que perjudican, frenan o impiden su carrera, es decir de las cosas malas de este mundo.

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