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“La fuerza política más nueva”: cómo los evangélicos emergen en el mapa de poder en América Latina

17.04.2018 / En las calles y en las urnas de Latinoamérica, los evangélicos se muestran cada vez más influyentes. En algunos países se movilizan contra proyectos de ley, en otros tienen sus propios grupos políticos y a veces hasta candidatos presidenciales: los evangélicos emergen cada vez con más fuerza en el mapa de poder de América Latina. El fenómeno quedó reflejado en la última elección de Costa Rica, donde el predicador evangélico Fabricio Alvarado disputó la segunda vuelta con una postura conservadora, opuesta al matrimonio igualitario, la fecundación in vitro o el aborto. Si bien Alvarado perdió el domingo 1º ante el oficialista Carlos Alvarado, por 61% a 33%, el hecho de que alguien que combina a tal punto religión y política llegara tan lejos en la carrera presidencial de un país como Costa Rica sorprendió a muchos. En la región ya hay un presidente evangélico, el guatemalteco Jimmy Morales, y otros que buscan serlo en Venezuela, Colombia o Brasil, mientras en México un partido de base evangélica apoya al candidato izquierdista que lidera las encuestas, Andrés Manuel López Obrador. Las iglesias evangélicas representan prácticamente a uno de cada cinco latinoamericanos y ejercen una creciente presión en el debate político sobre cuestiones de familia, género y sexualidad. “Esa es la fuerza política más nueva y que más adelanto ha tenido en América Latina desde que surgieron los movimientos sociales de los 90”, dice Javier Corrales, un profesor de ciencia política en Amherst College de Massachusetts, a BBC Mundo. Pero ¿cómo puede ocurrir algo así cuando los evangélicos son una minoría religiosa en la región?

“Una influencia tremenda”

América Latina, la región de donde proviene por primera vez el Papa, aún tiene predominio católico:59% de sus habitantes se declara como tal, según una encuesta de la organización Latinobarómetro en 18 países, divulgada en enero.

Biblia.Derechos de autor de la imagenAFP Image caption
Aunque son minoría, los evangélicos crecieron como fuerza religiosa en Latinoamérica en las últimas décadas, mientras el porcentaje de católicos cayó. Pero esa mayoría ha disminuido de forma significativa desde el 80% registrado en 1996, mientras 19% de los latinoamericanos se definen como evangélicos. Esto contrasta con lo que ocurría en 1970, cuando apenas 4% de la población regional era evangélica, de acuerdo al Pew Research Center. En algunos países centroamericanos, como Honduras o Guatemala, el fenómeno se acentúa y los evangélicos prácticamente igualan o superan en porcentaje a los católicos.
“En muchas partes de la región, la Iglesia católica pierde poder y aumenta el poder de la evangélica. No sé si el poder político directo, pero sí el poder de influencia en la sociedad, escuelas, comuna, etcétera”, le dice a BBC Mundo Marta Lagos, directora de Latinobarómetro. “En ese sentido sí hay una influencia tremenda de la iglesia evangélica, sobre todo en la gente más pobre”, agrega, “los candidatos van a buscar los votos evangélicos, no cabe duda”. Eso es lo que parece hacer el mexicano López Obrador, que sumó al Partido Encuentro Social —conservador y con apoyo evangélico— a su alianza electoral en febrero con un mensaje cargado de contenido religioso y referencias al Nuevo Testamento.
Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial mexicano.Derechos de autor de la imagenAFP Image caption
López Obrador, candidato mexicano de izquierda, reúne el apoyo de un partido de base evangélica en su coalición electoral. “Soy cristiano en el sentido más amplio de la palabra, porque Cristo es amor”, indicó López Obrador en un video divulgado en Semana Santa. En México, los católicos mantienen clara mayoría ante los evangélicos, pero al igual que en Costa Rica, Colombia, Perú, Chile o Argentina, ambos grupos se han unido en marchas por causas como la oposición al matrimonio gay y al aborto, o la “defensa de la familia” tradicional. El presidente chileno, Sebastián Piñera, cortejó el voto de los evangélicos para las elecciones del año pasado y tuvo a cuatro obispos de esa comunidad en el comando de su campaña.
“Servicios comunitarios”

Los evangélicos en América Latina parecen aprovechar no solo los espacios que pierde la Iglesia católica, sino también el desencanto de la gente con la política y los gobiernos. Con una fuerte presencia en los barrios populares de la región, las iglesias evangélicas proporcionan asistencia de distinto tipo, desde el cuidado de salud o de los hijos hasta en la búsqueda de trabajo.

Conexión consultorio. (Foto: Tamara Gil/BBC Mundo)
Image captionLos evangélicos suelen ofrecer distintos servicios a los habitantes de barrios populares de Latinoamérica, como aquí en Costa Rica. (Foto: Tamara Gil/BBC Mundo)

“Ofrecen servicios comunitarios, entonces esto les trae un seguimiento muy grande: tienen una adhesión que ningún partido, ninguna ONG, ni otro movimiento es capaz de igualar”, explica Corrales. Además cuentan con radios, canales de TV y fuerte presencia en las redes sociales.la fidelidad que logran la hacen valer cada vez más en la arena política, a veces con acuerdos electorales, otras impulsando sus propios candidatos. En Costa Rica, Fabricio Alvarado captó votos con la polémica que causó un dictamen de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para reconocer y garantizar el matrimonio igualitario, del cual es férreo opositor. En la vecina Guatemala, fue el teólogo evangélico y cómico Jimmy Morales quien ganó las elecciones de 2015 como un candidato antisistema, opuesto al matrimonio gay o al aborto. Como presidente, Morales se ha visto salpicado por acusaciones de financiamiento electoral ilícito, el procesamiento de su hijo y hermano por fraude, o gastos de miles de dólares públicos en lujos y regalos.

Jimmy MoralesDerechos de autor de la imagenREUTERS
Image captionEl presidente de Guatemala, Jinny Morales, es teólogo evangélico.

En Venezuela y Colombia, los pastores Javier Bertucci y Jorge Antonio Trujillo se presentan respectivamente como candidatos para las presidenciales de sus países el mes próximo. Ninguno de los dos figura como favorito en las encuestas ni representa necesariamente al electorado evangélico. Pero los evangélicos en Colombia ya mostraron su peso en las urnas en 2016, al movilizarse por el No ganador en el plebiscito sobre el acuerdo de paz entre el gobierno y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Y muchos se preguntan ahora si los evangélicos colombianos darán un apoyo decisivo a Iván Duque, el candidato del Centro Democrático del expresidente Álvaro Uribe, quien lideró la oposición al acuerdo de paz.

Pragmatismo y polarización

En Brasil, donde los evangélicos tienen una bancada con decenas de parlamentarios en el Congreso y un pastor es alcalde de Río de Janeiro, podría ser clave el apoyo que le den al candidato de extrema derecha Jair Bolsonaro, que figura con chances de pasar a la segunda vuelta electoral en octubre.

Pastor evangélico Javier Bertucci, candidato presidencial en Venezuela.Derechos de autor de la imagenAFP Image caption
El pastor evangélico Javier Bertucci se presenta como candidato presidencial en Venezuela.

El influyente pastor brasileño Silas Malafaia sostuvo recientemente que “80% del voto evangélico irá para Bolsonaro” si el expresidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, condenado por corrupción, queda fuera de la contienda. Tras ir a prisión este mes, Lula sigue al frente de las intenciones de voto con 31% según una encuesta de Datafolha, seguido por Bolsonaro (15%) y Marina Silva (10%), una exministra de Medio Ambiente que es evangélica. Esto deja traslucir algo más: los evangélicos pueden votar por derecha o izquierda según la ocasión, mientras no vean amenazas a su agenda. “En el sentido de lo que ganan en la competición, tienen un pragmatismo muy acentuado”, le dice a BBC Mundo Maria das Dores Campos Machado, experta en sociología de la religión en la Universidad Federal de Río de Janeiro. Machado cree que los evangélicos en el Congreso brasileño son más conservadores y menos abiertos que los de la sociedad civil en general, pero tejieron alianzas con católicos y “aprovechan el espacio de la derecha para aumentar su visibilidad”.

Miles reclaman la laicidad del Estado durante la campaña electoral de Costa Rica.Derechos de autor de la imagenAFP Image caption

Miles reclamaron la laicidad del Estado durante la campaña electoral de Costa Rica, en contraste con las posturas religiosas de Fabricio Alvarado. Pero, como mostró la campaña en Costa Rica, ese activismo religioso en temas de relaciones de familia, sexo o reproducción contribuye a una mayor división política con quienes discrepan con sus dogmas, en una región donde también aumenta la cantidad de no creyentes: 18%, según Latinobarómetro. “Se está volviendo a la polarización clásica latinoamericana del siglo XIX entre grupos conservadores y anti-clericales, que produjo muchísima tensión política inclusive hasta mediados del siglo XX”, advierte Corrales.

Fuente: http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-43706779?SThisFB

Comentario:

Lo que este artículo describe está en relación a un desarrollo profético, predicho en Apocalipsis 13 y denominado “la imagen de la bestia”.  América fue conquistada durante la Edad Media por Roma Papal y luego nombrada América Latina o Latinoamérica, como territorio perteneciente a los latinos, es decir los romanos de la ICR, cuya lengua litúrgica era el latín y en cuyos territorios los protestantes fueron una minoría perseguida y aniquilada durante los siglos XVI al XVIII. Fuente. Apocalipsis 13 describe la potencia católica romana como la “bestia” que surgió del mar (fuente) y a la potencia protestante estadounidense como la “bestia” que surgió de la tierra (fuente). Ese capítulo profético describe una de las características principales de la potencia romana papal, la cual es la unión de Iglesia (religión) y Estado (política); en contraste con los EE.UU. que eran inicialmente una potencia con abrumadora mayoría protestante y estricta separación de Iglesia (religión) y Estado (política). Fuente. La profecía de Apocalipsis 13 describe como estas dos potencias religiosas (antiguos archienemigos) se alían progresivamente, y como el protestantismo forma una “imagen” del catolicismo, al influenciar y dominar progresivamente el poder político para alcanzar sus objetivos religiosos.

Históricamente los cristianos protestantes de América estaban en contra de meterse en asuntos políticos. Pero al hacerlo están asemejándose cada vez más a Roma Papal y haciendo una copia de su sistema poderoso, en el cual la religión gobernaba sobre la política. Finalmente los cristianos evangélicos y ex-protestantes se convertirán en una imagen de Roma Papal que reflejará su característica fundamental, la unión de Iglesia (religión) y Estado (política). El problema es que los cristianos evangélicos y ex-protestantes son muy ingenuos y al desconocer la verdadera profecía bíblica, y haberse olvidado de la historia, están repitiendo el el terrible error de la `fornicación apocalíptica´ de Apocalipsis 17:1, 2, que Roma cometió antes de ella, cuando la simbólica mujer (la iglesia) fue infiel a su simbólico marido divino (Dios) y se unió ilícitamente con “los reyes de la tierra”, buscando el brazo humano del poder temporal.  Los evangélicos desean llegar al poder político con intenciones aparentemente positivas de influenciar sobre la legislación civil para la imposición de leyes religiosas con el fin de mejorar la sociedad.  De esta manera se están metiendo cada vez más en cuestiones de familia, género y sexualidad con posiciones más conservadoras y se unen en marchas por causas como la oposición al matrimonio gay y al aborto, o la “defensa de la familia” tradicional.

Es importante entender que ¡no se puede reformar una sociedad mediante leyes religiosas, sino únicamente mediante el amor desinteresado de Jesucristo! Leyes religiosas impuestas por gobiernos no cambian corazones, sino son solamente una repetición del proceder erróneo, legalista y farisaico de los líderes religiosos de pueblo hebreo de la antigüedad. Unificación de Iglesia y Estado trae tan solo leyes religiosas, perdida de libertades religiosas y persecución contra minorías que creen diferente. Si el medio de reformar la sociedad sería la política mediante el decreto de leyes estatales, entonces Jesucristo hubiese decidido ser político y decretar muchas leyes, y hubiese aceptado el llamado del diablo de gobernar los reinos de la tierra desde el pináculo del templo con un libro religioso en las manos. Mateo 4:5-9. ¡Pero no lo hizo!

En las últimas décadas observamos como los cristianos evangélicos y ex-protestantes de América (tanto de Estados Unidos como de América Latina), buscan cada vez más llegar al poder político para imponer mediante leyes y decretos sus objetivos para reformar la sociedad. Al hacerlo están levantando “la imagen de la bestia”, y una vez que estén en el poder político impondrán leyes religiosas, que la profecía describe como “la marca de la bestia”. La consecuencia natural será el reavivamiento de las persecuciones religiosas contra las minorías, repitiendo de esta manera la historia de Roma Papal de la Edad Media. Lo curioso es que serán justamente nuestros hermanos cristianos evangélicos y ex-protestantes, aquellos que aseveran que no hay que ser legalistas ni ser fariseos y acusándonos de guardar el sábado, que impondrán leyes religiosas dominicales mediante el brazo humano temporal, convirtiéndose de esta manera en legalistas y fariseos que como Saulo perseguirán finalmente a sus hermanos que no se sometan a sus leyes y decretos gubernamentales.  Estudie los temas 45 al 48 de mi seminario para entender lo que Apocalipsis 13 dice acerca de estos temas tan importantes y actuales.

Lo dramático es que en la tribulación final, antes del retorno de Jesucristo, serán los cristianos evangélicos y ex-protestantes que decretarán y ejecutarán las leyes religiosas, reavivando las persecuciones medievales. Pues la profecía de Apocalipsis 13 indica que será “la imagen de la bestia” que hablará (decretando leyes religiosas) y hará “matar a todo el que no la adorase”, mediante la implementación obligatoria de la ley religiosa de adoración conocida proféticamente como “la marca de la bestia”. Apocalipsis 13:15-17. En este conflicto final, el brazo ejecutivo inquisidor no será “la bestia que tiene la herida de espada, y vivió”, sino su “imagen” cristiana evangélica y ex-protestante, cuyo celo religioso supera muchas veces al de su contra parte católica.

Hacemos un llamado a los líderes religiosos (de todas las denominaciones) de mantenerse alejados de la política. Hacemos un llamado a los líderes políticos (de todos los países) de mantener y fortalecer los estados laicos. Sigan el ejemplo de Jesucristo quien creyó en una firme separación de Iglesia y Estado y ordenó “dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.” Lucas 20:25. ¡Así que no unan lo que es del César con lo que es de Dios, ni lo que es de Dios con lo que es del César! Si los cristianos desean reformar la sociedad, entonces que lo hagan mediante actos de amor al prójimo desinteresados y reflejando el carácter de Jesucristo en las sociedades de esta tierra:

“Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.” Entonces los justos le responderán, diciendo: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer, o sediento, y te dimos de beber? “¿Y cuándo te vimos como forastero, y te recibimos, o desnudo, y te vestimos? “¿Y cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?” Respondiendo el Rey, les dirá: “En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis.” Mateo 25:35-45.

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