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Ago 27

Apocalipsis 9 – La sexta trompeta (Tema 101)

En este tema terminaremos de estudiar el noveno capítulo del Apocalipsis. Aquel impresionante capítulo que Dios dedica a la descripción detallada del rol histórico del Islam en su lucha épica contra Roma y durante el segundo “ay” de la sexta trompeta, contra Roma Papal en especial.

El 29 de mayo 1453 cayó Constantinopla tras 2 meses de sitio turco. Desde entonces la antigua capital del Imperio Bizantino lleva el nombre de Estambul, y llegó a ser la ciudad más grande de Turquía. El colapso del Imperio Romano de Oriente marcó el inicio de la sexta trompeta. Pocos años después, tras conquistar Egipto en 1517, el Sultán de Turquía se hizo cargo del título de Califa. De esta manera llegó a ser el sucesor oficial de Mahoma, con sede en Estambul.

  • Es importante saber que esto ocurrió el mismo año del inicio de la Reforma Protestante, cuando Martín Lutero clavó las 95 tesis en la Iglesia de Wittenberg, Alemania. Sobre todo en el contexto de lo que estudiamos en el tema pasado, cuando vimos que el Islam favoreció y protegió el desarrollo del Protestantismo en Europa directa e indirectamente.
  • Conquista de Sudamérica por España y PortugalPara poder ubicarnos mejor en el contexto histórico, geopolítico y geo religioso, hay que saber que cuando Roma perdió el territorio de Oriente, extendió sus dominios hacia Occidente, cruzando el océano y conquistando América, que fue descubierto en 1492 por Cristóbal Colón, un devoto católico junto a su país España, sometiendo ese continente a su autoridad religiosa romana papal. Esa es la razón por la que Sudamérica se llama también América LATINA, porque el latín es el idioma oficial de la Iglesia católica romana, del Vaticano y del antiguo Imperio Romano. En América LATINA se habla español y portugués, porque el papa Alejandro VI repartió el mundo, y ese inmenso territorio, entre las naciones católicas de España y Portugal. Recuerde el tema 110 y el tema 21 de este seminario.

Como veremos en este tema, la sexta trompeta describe la segunda fase del desarrollo del Islam, la siguiente `generación´ de las “langostas” simbólicas, bajo la cual los musulmanes llegaron a multiplicarse por los millones, cumpliendo con la predicción que decía que “el número de los ejércitos de los jinetes era doscientos millones. Yo oí su número.” Apocalipsis 9:16. Esto ocurrió durante la migración de los pueblos turcos. El mensaje de Mahoma había sido aceptado primero por árabes, bereberes y persas. Luego el Islam se extendió a los mongoles, los turcos y otros pueblos. Con el tiempo los árabes originales perdieron la soberanía dentro de la fe islámica por cuestión de números demográficos. De esta manera los turcos llegaron a ser los más poderosos dentro del mundo islámico.

El reino turco Otomano se expandió cada vez más, conquistando y absorbiendo diferentes países y territorios, como ser Albania, La Crimea, Serbia, Croacia, Irak, Azerbaiyán, Yemen, las regiones en el cuerno de África y África del Norte. Así la `luna creciente´ conquistó cada vez más extensiones territoriales para la religión del Islam y abarcaba desde Viena hasta Gibraltar.

La sexta trompeta

“El sexto ángel tocó la trompeta, y oí una voz de entre los cuatro cuernos del altar de oro que estaba delante de Dios, diciendo al sexto ángel que tenía la trompeta: Desata a los cuatro ángeles que están atados junto al gran río Eufrates. Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora, día, mes y año, a fin de matar a la tercera parte de los hombres. Y el número de los ejércitos de los jinetes era doscientos millones. Yo oí su número. Así vi en visión los caballos y a sus jinetes, los cuales tenían corazas de fuego, de zafiro y de azufre. Y las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones; y de su boca salían fuego, humo y azufre. Por estas tres plagas fue muerta la tercera parte de los hombres; por el fuego, el humo y el azufre que salían de su boca. Pues el poder de los caballos estaba en su boca y en sus colas; porque sus colas, semejantes a serpientes, tenían cabezas, y con ellas dañaban. Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, las cuales no pueden ver, ni oír, ni andar; y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus hurtos.” Apocalipsis 9:13-21.

Los “cuatro ángeles” del río Éufrates son desatados

Con el fuerte sonido de trompeta del sexto ángel, viene la orden celestial de la presencia de Dios de desatar “los cuatro ángeles que están atados junto al gran río Éufrates.” La orden divina se cumple inmediatamente “y fueron desatados los cuatro ángeles.” Apocalipsis 9:14, 15.

  • Es importante analizar que los “cuatro ángeles”, mencionados en Apocalipsis 7:1, tienen el poder de detener los simbólicos “vientos” bélicos y destructivos a nivel mundial, mientras que el impacto violento con los “cuatro ángeles”, que aparecen aquí en la sexta trompeta, está limitado geográficamente a una región muy definida. Es por eso que `solo´ son desatados “junto al gran río Éufrates”. Y mediante ellos `solo´ son derramadas 3 plagas y `solo´ afectan a “la tercera parte de los hombres”. Apocalipsis 9:14, 18.

¡Esto significa que las tres pre-plagas del segundo “ay” (de la 6º trompeta) han sido limitadas en extensión e intensidad! Son como un preaviso de lo porvenir del tercer “ay” (de la 7º y última trompeta), que incluye las “siete plagas postreras”, completando de esta manera las 10 plagas del Apocalipsis, siendo el antitipo de las 10 plagas de Egipto de antaño. Y no es casualidad, pues es el propósito de Dios, con su profecía apocalíptica, hacernos entender esta relación obvia, pues la simbólica y espiritual Babilonia del fin, “la grande ciudad”, se llama “en sentido espiritual… Egipto”. Ambas ciudades, que en el Apocalipsis aparecen de manera simbólica, fueron en aquel entonces parte literal del territorio musulmán del Imperio turco Otomano. Ap. 11:8; 18:10.

Hay que entender que el Apocalipsis retoma y fusiona muchas historias de la antigüedad, como por ejemplo: la destrucción del mundo antediluviano, el juicio sobre Sodoma, la liberación del pueblo de Egipto, la caída de Babilonia de antaño, la destrucción de Jerusalén del año 70, etc., y las junta en una gran imagen e ilustración, que describe el desarrollo, actual y caída final de Roma que en el pasado dominó al mundo y lo volverá a dominar una vez más, a escala global, en el cercano futuro, bajo el simbólico nombre profético de “Babilonia”.

Volvamos a los “cuatro ángeles” de la profecía, que por su contexto histórico y geográfico, pueden ser interpretados como los cuatro principales sultanatos del Imperio turco otomano, que estaban situados en la región alrededor del río Éufrates y que en aquel tiempo componían el poder mahometano. Estos sultanatos tenían sus sedes en Iconio, Alepo, Damasco y Bagdad.

Recordemos que la palabra “ángel” viene del griego `angelos´ y significa `mensajero´. En este sentido pueden entenderse como los cuatro `mensajeros´ del Islam de aquella época, que se movilizaron contra Occidente como fuerzas religiosas y destructivas en contra de Roma. Estos “ángeles”, o mensajeros musulmanes,habían sido detenidos de realizar su obra de juicio, hasta el sonido de la sexta trompeta. Pues el Imperio Bizantino había mantenido a los musulmanes en jaque, pero una vez que cayó frente a los turcos, el Imperio Otomano fijó su atención en el territorio Europa Occidental, dominada por el papado, el principal blanco del juicio de la sexta trompeta.

El “gran río Éufrates”

La profecía nos revela que “los cuatro ángeles” estaban atados “junto al gran río Éufrates”. Apocalipsis 9:14.

Para interpretar la profecía correctamente, debemos entender bien el símbolo del “gran río Éufrates”. El Éufrates era aquel gran río que en la antigüedad corría a través de “la gran ciudad” de Babilonia. Apocalipsis 16:19; 17:5. Recuerde que el rey persa Ciro, lo desvió de su cauce, haciéndolo secar para conquistar de esta manera esa gran ciudad de antaño. Lo vimos en los temas 13 y 14 de este seminario. El Apocalipsis toma esta imagen para ilustrar la 6º plaga. “El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente.” Apocalipsis 16:12.

¡El Apocalipsis usa esta misma simbología del “Éufrates” para ilustrarnos también algo relacionado con la 6º trompeta!

La palabra de Dios describe a Babilonia como “la gran ramera… que está sentada sobre muchas aguas”. Apocalipsis 17:1. El río Éufrates era la arteria de vida de aquella gran ciudad de antaño. Tal como las demás importantes ciudades de la antigüedad, estaba asentada sobre un río que la conectaba con el mundo y permitía el comercio a gran escala, posibilitando su enriquecimiento.

Desatar y soltar “los cuatro ángeles que están atados junto al gran río Eufrates era un ataque a la arteria de vida de Roma, la moderna “Babilonia”, pues trajo la interrupción de su comercio con Roma Occidental y los demás territorios cristianos papales, como también la caída de Constantinopla y de toda Roma Oriental, que a partir de ese momento estaba sujeto a la dependencia económica del Califato Islámico del Imperio Otomano.

  • Algo parecido volverá a suceder en la caída final de la “Babilonia” simbólica y espiritual del fin (Roma en su fase final), pues la gente se lamentará por el colapso del comercio global que le había dado prosperidad. Lea Apocalipsis 18:2, 3, 11-18.

Las guerras contra los otomanos eran un gran perjuicio para el comercio. Los europeos fueron forzados a buscar la ruta marítima a la India. En 1498 lo descubrió Vascoda Gamma. Y en 1492 Cristóbal Colón, quien también había buscado la ruta marítima a la India, descubrió América.

Como vimos en el tema pasado, la 5º trompeta desencadenó con su `humo del abismo´ el renacimiento, el esclarecimiento y la reforma de Roma Occidental. Mientras que la 6º trompeta con su hecho de desatar “los cuatro ángeles” del Éufrates, desencadenó el descubrimiento de América, convirtiéndose también por ésta y otras razones (que analizaremos al final de este tema), en el garante histórico para el éxito de la Reforma Protestante.

¡Cada trompeta es un golpe contra Roma que la acerca a su caída final!

Los 391 años y 15 días

La profecía enseña que “los cuatro ángeles” son “desatados” en un momento preciso de la historia, pues ellos “estaban preparados para la hora, día, mes y año, a fin de matar a la tercera parte de los hombres.” Apocalipsis 9:15.

Aquí nos encontramos con un impresionante tiempo profético. Tal como la 5º trompeta de la primera fase del Islam tuvo su tiempo profético, dos veces “cinco meses” (150 años), también la 6º trompeta, de la segunda fase del Islam, tiene su tiempo profético, de una “hora”, un “día”, un “mes” y un “año”. Hagamos el cálculo aplicando la regla de interpretación profética, “día por año”, que ya conocemos de Números 14:33, 34 y Ezequiel 4:6.

  • “Hora” = 15 días
  • “Día” = 1 año
  • “Mes” = 30 años
  • “Año” = 360 años

TOTAL = 391 años y 15 días

Fácil es calcular el “día”, el “mes” y el “año” profético. Pero ¿cómo se calcula la “hora” profética? Tampoco es complicado. Si un “día” profético equivale a un año literal, entonces una “hora” profética equivale al lapso de 15 días literales. El cálculo es sencillo: un día/año (360 días) dividido entre 24 horas, equivale a 15 días literales por cada hora profética.

Hay dos posibles interpretaciones respecto al inicio y final de este impresionante tiempo profético. Y ambas interpretaciones se complementan maravillosamente y tuvieron su importancia histórica.

  • He aquí la primera aplicación con su cumplimiento histórico:

Josías Litch predijo la fecha exacta de la pérdida de poder del Imperio Otomano

Josías Litch, uno de los pastores líderes y pioneros del movimiento adventista Millerita, predijo la caída del Imperio Otomano con dos años de anticipación para el 11 de agosto del año 1840. Él había realizado su cálculo a base del inicio de la nueva supremacía turca del 27 de julio del año 1449. Contando desde esa fecha, los 391 años y 15 días, lo llevaron al 11 de agosto del año 1840. Josías Litch comenzó a proclamar su descubrimiento a partir del año 1838, es decir dos años antes de su cumplimiento. ¡Y tal como lo había predicho, se cumplió!

Justo el 11 de agosto del año 1840 el Sultán Otomano Abdulmecit I se sometió voluntariamente a los aliados europeos y perdió su independencia. Buscando protección firmó el `Tratado de Londres´ con las naciones cristianas de Gran Bretaña, Austria, Prusia y Rusia, sometiéndose de esta manera a su control. El periódico Morning Herald observó que “el Sultán ha quedado reducido a la condición de títere”.

En los temas 34 y 35 hemos analizado el movimiento Millerita en su contexto bíblico, profético e histórico. El cumplimiento preciso de esta predicción de Josías Litch dio un impulso extraordinario al avance y crecimiento del movimiento cristiano adventista Millerita.

¡Como vimos en el tema anterior, tras los segundos “cinco meses” proféticos (los 150 años) de la quinta trompeta, inició la nueva supremacía turca el año 1449!

Guillermo Miller había propuesto que el período de la sexta trompeta seguía inmediatamente al de la quinta, constituyendo así un período completo de 541 años (y 15 días, si se toma la “hora” como un factor cronológico). Según él, las dos trompetas (quinta y sexta), representarían a un mismo poder, el de los turcos otomanos. Mientras que la quinta sería un indicativo de su surgimiento, la sexta referiría su período de dominación.

Así que Josías Litch realizó el siguiente cálculo: Como inicio del segundo tiempo profético de los 150 años de la quinta trompeta, tomó la primera batalla turca (de Bafea) del 27 de julio de 1299, en la cual se enfrentó por primera vez un ejército otomano, bajo el mando de Osmán I, a un ejército bizantino, que fue derrotado en aquella batalla. De ahí los 150 años de la quinta trompeta llegan al 27 de julio del año 1449. Contando desde esa fecha los 391 años y 15 días llegó al 11 de agosto del año 1840. Fuente.

Veamos el siguiente gráfico para comprender mejor:

  • He aquí una ilustración amplia de la quinta y sexta trompeta con sus tiempos proféticos:

De atormentar a matar

Como vimos en el tema 99, hay un incremento en intensidad y gravedad de la quinta a la sexta trompeta. En la quinta trompeta el Islam solo `atormentaba´ “como tormento de escorpión cuando hiere al hombre”. Pero en la sexta trompeta llega a `matar´. Veamos los versículos respectivos:

  • La 5º trompeta:“Y les fue dado, no que los matasen, sino que los atormentasen cinco meses; y su tormento era como tormento de escorpión cuando hiere al hombre. Y en aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán; y ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos.” Apocalipsis 9:5, 6.
  • La 6º trompeta:“Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora, día, mes y año, a fin de matar a la tercera parte de los hombres… Por estas tres plagas fue muerta la tercera parte de los hombres; por el fuego, el humo y el azufre que salían de su boca.” Apocalipsis 9:15, 18.

En aquellos días buscarán la muerte, pero la muerte huirá de ellos

Evidentemente la picadura del escorpión es muy dolorosa y produce efectos patológicos, ¡pero no es mortal! Obviamente había muchísimos habitantes y soldados del Imperio Romano que murieron por causa de los constantes ataques musulmanes, durante las dos veces “cinco meses” (150 años y otros 150 años) del periodo de la quinta trompeta. ¿Entonces a qué se refiere al decir que solo los atormentasen y “no que los matasen”? Quiero citar del intérprete Alejandro Keith respecto a esa época en la cual los mahometanos atacaron una y otra vez el Imperio Romano:

“Los hombres se cansaban de la vida, cuando ella les era perdonada tan sólo para que se renovasen sus desgracias, cuando se violaba todo lo que consideraban sagrado y peligraba constantemente lo que les era caro; y cuando los salvajes sarracenos los dominaban o les dejaban solamente un momento de descanso siempre expuesto a ser interrumpido repentina o violentamente, como por la picadura de un escorpión.” Alejandro Keith, “Signs of the Times,” tomo 1, pág. 309.

Los “tormentos” de los constantes ataques musulmanes que afligían y azotaban a los habitantes de Roma Oriental eran de tal manera que las personas ansiaban la liberación del yugo romano y caer bajo el yugo musulmán. Por la presión de Roma Papal sobre la Iglesia Griega Ortodoxa de Constantinopla hubo un dicho popular de la época en el Imperio Bizantino: “Preferimos el turbante musulmán en el trono de Roma Oriental a la mitra latina”. Fuente

Muere una “tercera parte”

  • Al presentarnos esta profecía, Dios se refiere principalmente a un nivel institucional, es decir al Imperio Romano, y no a un nivel individual, como veremos a continuación.

Para entender esto, hay que ver el contexto de las trompetas anteriores. Recordemos algo de la información del tema 96. Sucede que después de la muerte del emperador Constantino, el Imperio Romano se dividió entre sus tres hijos en tres partes de magnitud parecida. Y fue en ese contexto histórico que comenzaron a sonar las “trompetas” bélicas del Apocalipsis en contra del Imperio Romano.

¡En el tema 96 vimos que los hijos del emperador romano Constantino el Grande habían dividido el Imperio Romano en 3 partes!

  • Constantino II se había quedado con Gran Bretaña, las Galias y España en el Occidente.
  • Constante se había quedado con Iliria, África e Italia en el centro del Imperio Romano (correspondiente al lado Occidental).
  • Constancio se había quedado con el Oriente y Constantinopla.

 

 

 

 

¡Es por esta circunstancia de la subdivisión territorial del Imperio Romano en tres zonas de gobernación de tamaños parecidos que escuchamos la frecuente mención de “la tercera parte” haciendo alusión a la “la tercera parte” del Imperio Romano que sufrió el azote respectivo!

Esta mención de “la tercera parte” siguió siendo el tenor de las siguientes dos trompetas (la tercera y la cuarta trompeta), como analizamos en el tema 97. Apocalipsis 8:10-12. Y ahora se nos presenta esta simbología una vez más en la sexta trompeta. Apocalipsis 8:15-18.

En estudios anteriores vimos que el `tercio´ perteneciente a Constantino II y el `tercio´ perteneciente a Constante, cuyos territorios se volvieron a unir pronto en Roma Occidental, fueron azotado por los godos, los vándalos, los hunos y los hérulos de las primeras cuatro trompetas apocalípticas. Los ataques de las tribus bárbaros (principalmente arrianas), bajo las primeras cuatro trompetas apocalípticas, dio lugar a la caída del Imperio Romano de Occidente en 476, con la cual cayeron los primeros dos tercios (2/3). Recuerde los temas 96 y 97 de este seminario. Quedaba en pie solo el último tercio, perteneciente originalmente a Constancio, es decir Roma Oriental (el Imperio Bizantino).

¡Éste último tercio colapsó finalmente bajo las tribus musulmanas (los sucesores de las tribus bárbaras arrianas), bajo el sonido de la quinta y la sexta trompeta apocalíptica!

  • Las primeras 4 trompetas apocalípticas azotaron a las dos partes de Roma Occidental hasta su caída. La 5º y la 6º trompeta apocalípticas azotaron al Imperio Romano Oriental hasta su caída. Y la 7º trompeta apocalíptica azotará a la “Babilonia” simbólica y espiritual del fin hasta su caída, ¡para no volverse a levantar jamás! Siendo ésta la Roma espiritual papal del fin, que se levantará como octava “cabeza”, como veremos con detalle al estudiar Apocalipsis 17, y que formará el último Nuevo Orden Mundial aquí en la tierra, antes del retorno de Jesucristo en gloria y majestad.

Estambul en Turquía

Luego fue Roma papal quien recuperó la soberanía espiritual en todo el territorio Occidente (los primeros dos tercios) de la mano de las 3 tribus arrianas (vándalo, hérulos y ostrogodos) venciéndolas y convirtiendo las demás 7 tribus bárbaras al catolicismo romano. Pero Roma perdió hasta el día de hoy el control espiritual de Oriente (el otro tercio) a manos del Islam. Constantinopla es musulmana y se llama hoy en día Estambul, siendo la ciudad más grande de Turquía. Aunque, como veremos en otros temas futuros y como vimos en el tema 112, Roma papal volverá a recuperar el dominio y la autoridad espiritual de esas regiones musulmanas, sometiendo temporalmente el mundo del Islam espiritualmente a su autoridad romana, mediante el día del sol como día de descanso. Turquía ya cambió su fin de semana islámico de jueves/viernes al fin de semana romano católico de sábado/domingo, por causa de presiones financieras de la globalización.

Mehmed II Conquistador de la capital del Imperio Bizantino Constantinopla en 1453 – renombrada en Estambul

Es un hecho histórico que los ejércitos arábicos mataron a muchísimas personas durante sus periodos de la 5º y la 6º trompeta. Entonces ¿por qué en la 5º solo “atormentan” y no matan? ¿Por qué el símbolo de “matan” aparece recién durante la 6º trompeta? Apocalipsis 9:6, 6, 15, 18. Porque durante la 5º trompeta, el Imperio Romano (tanto de Occidente como de Oriente) fue `solo´ “atormentado”, pero recién durante la 6º trompeta le fue arrancado un tercio (1/3). Es decir el Imperio de Oriente, El Imperio Bizantino, el último tercio original.

Durante los siglos que duró la 5º trompeta Roma fue “atormentada” con constantes incursiones de los musulmanes. Los momentos de descanso fueron interrumpidos abruptamente por ataques violentos. Los moradores de Roma estaban cansados de vivir de esta manera, con constantes peligros. La genta vivía en pánico por los ataques y las incursiones musulmanas, que infundían miedo e inseguridad en todo lugar. Roma fue frenado cultural y religiosamente. ¡Aun así Roma NO cayó durante la 5º trompeta! La muerte política huía todavía, pues el papado fue aún fuerte durante la época de la 5º trompeta.

¡Recién en la caída de Roma Oriental, cuando Constantinopla fue conquistada, encontró la `muerte´ el último tercio!

Y recién luego, en la Revolución Francesa, cuando Roma papal como heredero del Imperio Romano de Occidente recibió su “herida mortal”, se calmó la `sed de sangre y muerte´. El “humo” del “abismo” con sus azotes del desierto de Arabia alcanzó finalmente sus dos metas.

Hay otra buena interpretación respecto a la muerte de Roma Oriental: „Había tres poderes que se disputaban el control del mundo mediterráneo durante el medioveo: 1) El Sacro Imperio Romano en occidente; 2) El Imperio Romano Oriental en Constantinopla; 3) El Imperio Otomano. De estos tres poderes, uno fue totalmente aniquilado (“la tercera parte”). Fue el Imperio Bizantino.” Los Tiempos Apocalípticos del Santuario, Dr. Alberto Treiyer,Página 270.

He aquí la segunda aplicación con su cumplimiento histórico:

Comenzando los 391 años y 15 días en la fecha de la caída del Roma Oriental (el Imperio Bizantino), tras el sitio y la conquista de Constantinopla, en 1453, llegamos al año 1844.

Todos los autores historicistas norteamericanos y europeos de la primera mitad del S. XIX ubicaban el comienzo de la sexta trompeta en la caída de Constantinopla en 1453, y anunciaban la conclusión del acoso musulmán para 1844. El pastor Treyer cita en su libro sobre las trompetas [El enigma de los sellos y las trompetas] unos 20 autores, cuyas referencias pueden encontrarse en L. E. Froom, The Prophetic Faith of Our Fathers, IV, 1124-1125. Fuente.

El comentario de Elena G. White

Medio siglo después, al hacer historia del movimiento millerita, Elena de White contó el impacto que causó el cumplimiento notable de la predicción de Josías Litch, en los que esperaban que Jesús volviese en 1844, apenas cuatro años más tarde. Ese incidente fortaleció la confianza en la cronología de Daniel 8:14 para el establecimiento de la purificación del santuario que, erróneamente, Miller y sus asociados creían representar a la segunda venida de Cristo y la purificación de la tierra por fuego.

La declaración de Elena de White es esta: “En 1840 otro notable cumplimiento de la profecía despertó interés general. Dos años antes, Josías Litch, uno de los principales ministros que predicaban el segundo advenimiento, publicó una explicación del capítulo noveno del Apocalipsis, que predecía la caída del imperio otomano”.

Si nos quedáramos sólo con esta parte, lo más que podríamos deducir de su declaración es que la culminación de la profecía de la sexta trompeta se estaba dando con la caída del imperio otomano. Los acontecimientos de entonces tenían que ver, por supuesto, con lo que Juan había anunciado en el Apocalipsis. Pasa entonces a explicar, Elena de White, la interpretación de Litch que anticipaba el quebrantamiento del poder otomano en Constantinopla para el 11 de agosto de 1840.

Luego agregó una declaración que para los intérpretes adventistas posteriores fue suficiente evidencia como para mantener la posición de Litch. “En la fecha misma que había sido especificada, Turquía aceptó, por medio de sus embajadores, la protección de las potencias aliadas de Europa, y se puso así bajo la tutela de las naciones cristianas. El acontecimiento cumplió exactamente la predicción” (Conflicto de los Siglos, págs. 382-383).

En años recientes, sin embargo, al revisar la interpretación de Litch y las evidencias históricas de las que hoy disponemos, ha habido una tendencia a querer volver a la interpretación que todos los demás historicistas tuvieron. La fecha de la caída del imperio bizantino en Constantinopla por los turcos en 1453, no tiene rival. Su culminación en 1844 menos aún, si tenemos en cuenta que hay otras dos profecías que llegan a la misma fecha, las de los 2300 días de Dan 8:14 y la de los 1335 días de Dan 12:12. Más aún, el juicio de la séptima y última trompeta fue siempre visto, y con suficientes razones, como correspondiente al juicio investigador involucrado en esos otros dos pasajes.

Es así como, al analizar la declaración del Espíritu de Profecía, se ha llegado a la conclusión de que, efectivamente, la sumisión del sultán a las potencias occidentales formaba parte de lo enmarcado en la sexta trompeta. Con respecto a la declaración de la fecha dada por Josías Litch, sin embargo, debemos notar que ella se refirió a que “el acontecimiento cumplió exactamente la predicción” de Josías Litch, no necesariamente de la profecía. Mientras que su declaración puede tomarse como una referencia inspirada que confirma la línea historicista en general con respecto a la quinta trompeta, no necesariamente debe interpretarse que lo es con respecto a la fecha misma propuesta por los milleristas. Fuente.

Fuego, humo y azufre – La pólvora del ejército otomano

“Así vi en visión los caballos y a sus jinetes, los cuales tenían corazas de fuego, de zafiro y de azufre. Y las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones; y de su boca salían fuego, humo y azufre. Por estas tres plagas fue muerta la tercera parte de los hombres; por el fuego, el humo y el azufre que salían de su boca.” Apocalipsis 9:17, 18.

La pólvoraes considerada una invención de los chinos. Pero algunos investigadores atribuyen su invención a los árabes. La pólvora fue inventada entre los siglos VII y IX, y como ha ocurrido con otros inventos, puede haber surgido de manera simultánea en ambas culturas. Fuente.

 

Aunque los chinos hayan inventado la pólvora salitre, solo la utilizaron en sus fuegos artificiales, es decir para juegos pirotécnicos.

Mientras que los árabes aplicaron este conocimiento para crear explosivos y artículos militares. Ellos calcularon que la fórmula podría ser mejorada, utilizando nitrato de potasio, que les permitió desarrollar el concepto básico del arma de fuego, en el que la pólvora al quemarse genera gases que impulsan el proyectil por el tubo-cañón, como sucede en las armas de fuego.

  • Los artefactos incendiarios de los musulmanes aterrorizaron a los cruzados. Fuente.

Los árabes fueron los grandes comerciantes de la Edad Media, e introdujeron éste impresionante invento bélico de la pólvora a Europa, alrededor del año 1200 procedente del Oriente Próximo.

Los musulmanes eran los primeros en utilizar la novedosa pólvora negra en Europa. En el año 1346 fue utilizado por primera vez en una batalla en Europa.

Los árabes empezaban a utilizar la pólvora con este propósito, tal es el caso de la Península Ibérica según corresponden las crónicas del rey Alfonso XI de Castilla en la cual está escrita que esa fue la primera vez en utilizarse la pólvora con fines militares en Europa. Ya promediando el siglo XIII se comenzaron a ver piezas de artillería en las batallas europeas, sobretodo en la España ocupada por los árabes, y en constante guerra para mantenerla bajo su dominio. Fuente.

Antes, los Bizantinos tuvieron cierta ventaja tecnológica con su `fuego griego´ y rechazaron exitosamente los repetidos ataques contra Constantinopla durante muchas décadas, como vimos en el tema anterior bajo el subtítulo “El Imperio Romano de Oriente en tormento”.

Pero con el avance científico de la pólvora, los musulmanes consiguieron la ventaja tecnológica con la cual vencieron finalmente Constantinopla en el año 1453 y con ella todo el Imperio Roma de Oriente.

Y así se cumplió la profecía que “por estas tres plagas fue muerta la tercera parte de los hombres; por el fuego, el humo y el azufre que salían de su boca.” Apocalipsis 9:18.

Armas de “fuego” cuyo componente esencial es el “azufre” en la pólvora y que emite “humo” al disparar. ¡Por esta ventaja tecnológica, con sus cañones, cayó finalmente Constantinopla!

¡Es importante resaltar que la profecía muestra que “el fuego, el humo y el azufre”, es decir las diferentes poderosas armas de fuego con pólvora (fusiles de su infantería y caballería y cañones de su artillería), son las “tres plagas” de la sexta trompeta, mediante la cual “fue muerta la tercera parte de los hombres” es decir la tercera parte del antiguo Imperio Romano, la parte Oriental, correspondiente al Imperio Bizantino! La profecía describe que estas “tres plagas salían de su boca. Pues el poder de los caballos estaba en su boca y en sus colas; porque sus colas, semejantes a serpientes, tenían cabezas, y con ellas dañaban.” Apocalipsis 9:18, 19.

En este texto resalta el “el poder” de las armas de fuego para `dañar´, y que su fuerza salía de “su boca”, refiriéndose a las `bocas´ de los cañones y de los fusiles, y de “sus colas”, refiriéndose a la parte postrera de las armas de fuego, por la cual se introducían las balas y las bolas de metal para los disparos, y desde donde se encendía el fuego para activar la pólvora. De esta manera, el profeta Juan vio el efecto de la pólvora, es decir la emisión de “fuego”, “humo” y “azufre” tanto por la “boca” como por la “cola”, al dispararse el proyectil. Dice la descripción además que estas armas son “semejantes a serpientes”. Y ciertamente estas armas se asemejan a las serpientes rectas, como la vara de Aarón que se hizo culebra, cuando Dios trajo las “plagas” sobre Egipto. Éxodo 7:10. Los fusiles tienen un largo y ancho parecido a una serpiente del desierto árabe. Y tanto el humo, como el azufre, que emiten las armas de fuego son tóxicas y venenosas, como el veneno que sale de la “boca” de la serpiente.

Fuego, zafiro y azufre – Los colores del ejército otomano

“Así vi en visión los caballos y a sus jinetes, los cuales tenían corazas de fuego, de zafiro y de azufre.” Apocalipsis 9:17

Aquí nos encontramos con tres elementos que tienen cada uno su color distintivo, en relación a las “corazas”, es decir a la vestimenta o armadura, del ejército musulmán.

El color del “fuego” es rojo, el color del “zafiro” es azul y el color del “azufre” es amarillo. ¡Justo éstos han sido los colores del escudo de armas, de las banderas y de los uniformes de los otomanos!

Esta pintura ilustra de una manera impresionante los otomanos de la sexta trompeta con los diferentes elementos de su descripción profética. Encontramos los colores mencionado, las armas de fuego, basados en la pólvora con sus tres elementos, la media luna y la fuerza e intensidad de sus conquistas.

Conozca la famosa y muy disciplinada infantería otomana cuyos miembros fueron conocidos como los jenízaros. Era como una tropa de élite del ejército turco otomano. Con sus conquistas, fueron el factor principal de los éxitos militares otomanos desde finales del siglo XV en adelante.

Eran como leones

A parte de los colores y de los elementos de la pólvora, que presenta la profecía para identificar el ejército musulmán, nos encontramos con la descripción que “las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones.” Apocalipsis 9:17.

Recordemos del tema pasado que también tenían “cabello como cabello de mujer”. Apocalipsis 9:8. Aquí nos indicaba que el cabello de los jinetes era largo. Y fue así que los soldados musulmanes tenían en aquel entonces mayormente cabello largo y barba larga. En su cultura eso no fue nada femenino, sino más bien un sinónimo de virilidad, concepto que es subrayado con el hecho que “sus dientes eran como de leones” (Apocalipsis 9:8), bestias feroces del reino animal, que también tienen una cabellera y una barba larga. De esta manera la profecía resalta el aspecto de fuerza, ferocidad y virilidad de los ejércitos musulmanes.

Quien no escuchó de los impresionantes `caballos árabes´ de raza pura. Y tal como las “langostas” y los “escorpiones” tienen su origen en los áridos desiertos del Norte de África, también las “serpientes” y los “leones” tienen su hábitat en las regiones árabes. Con todas estas representaciones simbólicas, Dios refuerza una y otra vez el lugar de origen del Islam. Fuente.

Las tres pre-plagas de la sexta trompeta

Como vimos hace unos instantes, las “tres plagas” mencionadas en la sexta trompeta, que fueron “el fuego, el humo y el azufre” (Apocalipsis 9:18), representan las diversas armas de fuego. Por lo tanto estas “tres plagas” están relacionadas tanto con el avance tecnológico y científico en relación a las armas, como con los eventos bélicos, con énfasis en el Islam y sus guerras, luchas, invasiones, ataques, y conquistas contra Roma. Es importante entender esta realidad, para la comprensión correcta de la séptima y última trompeta del Apocalipsis, es decir el tercer y último “ay” que estudiaremos en el tema 37 de este seminario.

En esta simbología encontramos otra conexión importante entre las trompetas y las plagas que conducen al colapso final de la Babilonia simbólica y espiritual del fin. Pues la sexta trompeta presenta las “tres plagas”, que anteceden a “las siete plagas postreras” de la séptima trompeta,en la cual se consumirá “la ira de Dios”. Apocalipsis 15:1.

¡Así es como se completan las 10 plagas apocalípticas que son una repetición tipológica (en el fin del tiempo) de las 10 plagas que azotaron a Egipto de antaño! Recuerde Éxodo 7 al 11.

  • La misma expresión: “las siete plagas postreras, nos indica que hay plagas `anteriores´ a ellas, y nos da a entender que en las tres plagas anteriores `inicia´ “la ira de Dios” ya que en las siete “postreras” ésta se llega a `consumarse´, mostrándonos su fase final.

También es importante saber, adelantándonos a la descripción y al estudio de las “siete plagas postreras” de Apocalipsis 16, que ellas se derramarán exclusivamente sobre todos aquellos seres humanos que se mantendrán bajo la autoridad espiritual de la “bestia”, ya sea por convicción, tomando su “marca” en la “frente”, o por conveniencia, tomando su “marca” sobre su “mano derecha” (como estudiamos en los temas 47 y 112 de este seminario), pues el versículoenseña claramente que “fue el primero [de los siete ángeles con las siete plagas], y derramó su copa sobre la tierra, y vino una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia, y que adoraban su imagen”. Apocalipsis 16:2.

Lo bueno es que, a nivel global, los habitantes de la gran “Babilonia” simbólica y espiritual del fin, serán advertidos con toda claridad de antemano, mediante los cuatro mensajes angelicales que nos presenta el Apocalipsis 14 y 18, acerca del derramamiento de las “siete plagas postreras“, que serán la consecuencia final de aferrarse tercamente a ese sistema religioso abusivo y apóstata del fin. Porque en su gran misericordia, paciencia y amor, Dios “no hará nada… sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.” Amós 3:7. Leamos los pasajes:

  • “Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira [refiriéndose a las siete plagas postreras según Apocalipsis 15:1, 7]… Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.” Apocalipsis 14:9-11.
  • “Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas [las siete plagas postreras de Apocalipsis 16]. Apocalipsis 18:4.

Sepa que la historia se repite. ¡En la historia de la liberación del pueblo de Dios (en la antigua Egipto), las primeras tres plagas sufrieron todos, tanto egipcios como hebreos (Éxodo 7:19; 8:2, 6, 16), mientras que las siete postreras plagas se derramaron exclusivamente sobre los egipcios (Éxodo 8:22, 23; 9:4, 6, 26; 10:23; 11:7)! Y finalmente el pueblo fue liberado de la opresión. Y ahora vemos que en la repetición tipológica, las primeras tres plagas apocalípticas afectaron a todos los seres humanos (tanto creyentes como incrédulos), mientras que las “siete plagas postreras“ solo afectarán a los “babilonios” del fin, mientras que los israelitas espirituales del fin, serán guardados y protegidos, según la promesa de Apocalipsis 18:4. Finalmente se cumplirá Salmos 91:1-11 de manera literal. Sobre todo los versículos 7-10.

He aquí una pequeña reflexión, adelantándonos al tema de la séptima trompeta: Las tres pre-plagas que trajo el Islam durante el segundo “ay” de la sexta trompeta eran causadas por actos bélicos y violentos de guerra, que trajo el Islam sobre Roma, mediante su avance tecnológico en relación a su armamento, la polvera.

¿Será que las “siete plagas postreras”, del tercer “ay” de la séptima trompeta, serán causadas nuevamente por actos bélicos y violentos de guerra, que el Islam traerá sobre la fase final de Roma, y quizás mediante un nuevo avance tecnológico en relación a su armamento?

Ni aun así se arrepintieron de sus maldades

El capítulo termina diciendo que “los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, las cuales no pueden ver, ni oír, ni andar; y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus hurtos.” Apocalipsis 9:20, 21.

  • Esta triste realidad de la terquedad espiritual y la impenitencia obstinada ya la analizamos en detalle en el tema 98 de este seminario bajo el subtítulo: Los tres “ayes” ejemplificados de antemano por Jesucristo en los Evangelios.

En aquel tema vimos que ni con las “tres plagas” mahometanas, que cayeron sobre Roma Oriental y sobre Roma Papal, ésta se quisieron arrepentir “de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, las cuales no pueden ver, ni oír, ni andar [refiriéndose a su idolatría – recuerde el tema 11]; y no se arrepintieron de sus homicidios [refiriéndose a sus persecuciones religiosas e Inquisiciones – recuerde los temas 20, 21, 23 y 109], ni de sus hechicerías [refiriéndose a sus muchos engaños religiosos – recuerde los temas 21, 22, 42 y 110], ni de su fornicación [refiriéndose a su unión de Iglesia y Estado y su mezcla de paganismo y cristianismo – recuerde los temas 22 y 108], ni de sus hurtos [refiriéndose a su explotación de Sudamérica, y el robo de las pertenencias de los protestantes y judíos asesinados – recuerde los temas 21 y 109]. Apocalipsis 9:18-21.

  • Dios describe en este pasaje justo las cinco atrocidades principales de Roma Papal (la “idolatría”, los “homicidios”, las “hechicerías”, la “fornicación” y los “hurtos”) que atrajeron los juicios divinos sobre la abusiva potencia romana, ejecutadas mediante los ejércitos mahometanos del Islam. Igual como Dios presentó en el pasaje de Daniel 11:33 justo los cuatro métodos (la “espada”, el “fuego”, el “despojo”, yla “cautividad”) que la Iglesia Católica medieval utilizó en contra de los tal llamados `herejes´, es decir aquellos cristianos protestantes que no se sometían a la autoridad espiritual del obispo de Roma, por poner las Sagradas Escrituras y los dictados de su conciencia por encima de una autoridad terrenal. Estudie Hechos 5:29 y el tema 109 de este seminario.

Las “siete plagas postreras” que se derramarán en el futuro “sobre el trono de la bestia; y su reino”, es decir la “Babilonia” espiritual y simbólica del fin, revelan que su liderazgo religioso y sus seguidores seguirán con la misma terquedad y obstinación espiritual pues “no se arrepintieron para darle gloria [a Dios]… y no se arrepintieron de sus obras.” Apocalipsis 16:9-11. Con razón encontramos la triple repetición del “ay, ay” contra “la gran ciudad de Babilonia” en su juicio y caída final; de su última fase. Vea Apocalipsis 18:10, 16, 19, 23, 24.

Vemos que en las plagas finales, los juicios divinos se derramarán sobre los impenitentes por la misma causa que durante las pre-plagas medievales, pues en las siete plagas postreras encontramos las mismas atrocidades, siendo éstas la “idolatría”, pues seguirán adorando las imágenes; sus “homicidios”, pues seguirán derramando la sangre de los santos; su “fornicación”, pues seguirán con la unión de Iglesia y Estado (pues el reino de la bestia impone su adoración y persigue a los que no se someten) y en una religiosidad blasfema; sus “hechicerías”, pues seguirán engañando a la humanidad con sus falsas enseñanzas y sus señales de origen demoniaco. Estudie Apocalipsis 16:2, 6, 9-14, 21. Realmente podemos confirmar que lamentablemente “no se arrepintieron” de sus diversas maldades. Apocalipsis 16:9, 11.

Dios siempre quiso que Roma se arrepienta de sus maldades y se salve. Pero desafortunadamente los líderes religiosos de Roma Papal y sus fieles seguidores “ni aun así se arrepintieron”, es decir ni aun viendo lo que pasó con el Imperio Bizantino de Oriente, se arrepintieron de su atroz idolatría, de “sus homicidios”, de “sus hechicerías”, de “su fornicación” y de “sus hurtos”. ¡Que tragedia histórica! El contexto nos lleva a la relación de la cuarta iglesia del Apocalipsis, “Tiatira” que estudiamos en el tema número 86 de este seminario. Aquella iglesia que representaba la Iglesia Romana papal de la Edad Media, correspondiente a la época histórica que estamos analizando, durante la cual colapsó el Imperio Bizantino de Oriente bajo el Islam.

Como institución religiosa, el Judaísmo (como pueblo oficial de Dios del Antiguo Testamento) no se arrepintió y se aferró tercamente a su orgullo y su soberbia. Muchos de sus líderes religiosos elevaron sus tradiciones humanas y su autoridad terrenal por encima de la palabra de Dios, persiguiendo a los que no se sometieron a su autoridad espiritual. De la misma manera, la institución religiosa del Cristianismo (como pueblo oficial de Dios del Nuevo Testamento) tampoco se arrepintió y se aferró tercamente a su orgullo y su soberbia. También muchos de sus líderes religiosos elevaron sus tradiciones humanas y su autoridad terrenal por encima de la palabra de Dios, persiguiendo a los que no se sometieron a su autoridad espiritual.

¡La historia se repite y Jesucristo tuvo que llorar nuevamente por la dureza de aquellos que decían ser sus representantes en la tierra pero que no querían arrepentirse de sus diversas maldades!

Es importante mencionar en este momento que ¡Dios no quiso que Babilonia se pierda… ni la antigua, ni la moderna! ¡Dios siempre quiso rescatarla, sanarla y salvarla por su gran amor y misericordia! Fue así que intentó sanar no solo la “Babilonia” literal de antaño del Antiguo Testamento, sino también la “Babilonia” simbólica y espiritual del Nuevo Testamento! ¡Pero lamentablemente ella no quiso arrepentirse, como nos enseña la palabra de Dios!

“En un momento cayó Babilonia, y se despedazó; gemid sobre ella; tomad bálsamo para su dolor, quizá sane. Curamos a Babilonia, y no ha sanado; dejadla, y vámonos cada uno a su tierra; porque ha llegado hasta el cielo su juicio, y se ha alzado hasta las nubes.” Jeremías 51:8, 9. Casi la misma terminología encontramos en la Babilonia del fin. Apocalipsis 18:1-5.

Los dos niveles de interpretación

Antes, cuando analizamos en este tema el asunto de la muerte de la “tercera parte”, vimos que hay dos niveles en las que se puede interpretar estas realidades, pues se las puede entender a un nivel personal (micro) como también a un nivel amplio, es decir institucional (macro). Pero analizando el contexto de esta impresionante profecía de Aopcalipsis 9, vemos que Dios se refiere principalmente al nivel institucional (macro), es decir a Roma en sus diferentes fases.

De esta manera entendemos el concepto macro del nivel institucional de esta profecía. Ya que las tres “plagas” de la sexta trompetahicieron caer al Imperio Roma Bizantino, con su capital Constantinopla (aquel `tercio´ de Oriente), podemos entender que “los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas” y que “ni aun así se arrepintieron” eran los romanos que vivían bajo los otros dos `tercios´ del antiguo Imperio Romano de Occidente, que Roma papal reconquistó y que antes estaban en manos de Constantino II y Constante (vea el mapa de arriba).

  • De paso sea dicho que tal como Roma estaba conformado en la antigüedad por esas tres partes, también la “Babilonia” simbólica y espiritual del fin estará conformada por tres partes. Y de la misma manera como en la antigüedad Roma colapsó, desintegrándose, también la “Babilonia” simbólica y espiritual del fin colapsará finalmente y se desintegrará cuando retorne Jesucristo. Vea Apocalipsis 16:13, 14, 19.

Idolatría es adoración de demonios

El penúltimo versículo de este capítulo enseña además la gran verdad que ¡la adoración de imágenes equivale a la adoración de demonios, es decir ángeles caídos, también conocidos en la palabra de Dios como espíritus inmundos! Leamos el versículo una vez más: “Los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, las cuales no pueden ver, ni oír, ni andar.” Apocalipsis 9:20. Recomiendo repasar el anexo al tema 11 acerca de la idolatría para entender la inequívoca posición de Dios al respecto.

  • La palabra de Dios es absolutamente clara. ¡No debemos venerar ni adorar a nada ni a nadie fuera del Dios Creador de los cielos y de la tierra! Nada creado, ya sea vivo o inerte, debe ser puesto en el lugar de Dios. Es decir ni las plantas, ni los animales, ni los seres humanos (ya sea hombre o mujer), ni los ángeles, ni los elementos de la naturaleza (fuego, agua, tierra o viento), ni los astros (sol, luna o estrellas).

¡El Islam es monoteísta y no idólatra! Es por eso que Dios pudo utilizarlo para castigar a Roma, que estaba en abierta rebelión con el primer y el segundo mandamiento de la ley de Dios.

¿De qué manera los turcos ayudaron a “la mujer”?

Antes mencionamos que el Islam fue el garante histórico para el éxito de la Reforma Protestante. Y en el tema anterior ya analizamos algunas de las razones. Ahora profundizaremos un poco más sobre este interesante e importante aspecto.

De diferentes maneras, los turcos ayudaron a los protestantes perseguidos indirectamente, pues gracias a las circunstancias de su gran conflicto con Roma fue descubierto América, que llegó a ser el lugar de huida de los protestantes perseguidos en Europa. Fue así como “la tierra” ayudó “a la mujer”. Apocalipsis 12:16. Recuerde los temas 44 y 109 de este seminario.

Carlos V

Además debemos recordar que en la época del inicio de la Reforma Protestante, Carlos V deseaba destruir la Reforma. Pero cada vez que quería hacerlo, tuvo que cambiar de planes por causa de los ataques musulmanes. Siempre cuando la destrucción de las fuerzas anti romanas parecía inminente aparecieron los ejércitos turcos en la frontera oriental y obligaron a la desviación de la atención, los ejércitos y los recursos de Roma hacia ese otro frente de conflicto. Citaré de las páginas del libro Apocalipsis: sus revelaciones de C. Mervy Maxwell, págs. 255, 256.

En 1529, el mismo año cuando la palabra Protestante se usó por primera vez para describir a ese nuevo movimiento religioso, Carlos V pensó por un momento que las circunstancias eran favorables para atacar a los “herejes”. Pero justamente en ese momento, a pedido especial del rey católico de Francia, Solimán el Magnífico envió un ejército musulmán para atacar a la católica ciudad de Viena. (1) No le era posible a Carlos V combatir a protestantes y a musulmanes al mismo tiempo. En efecto, necesitaba de la ayuda de los protestantes para poder rechazar a los musulmanes. Una vez más paso por alto las diferencias religiosas.

“Las presiones otomanas sobre los Habsburgos [Carlos V y sus parientes]… fueron un factor importante en la consolidación de las fuerzas de la Reforma y en su reconocimiento final, observa un típico erudito moderno. En los siglos XVI y XVII el apoyo y el estímulo a los protestantes y calvinistas era… uno de los principios fundamentos de la política otomana”. (2)

  • “El protestantismo no existiría si no fuera por los turcos” dice otro investigador. (3)

Carlos V abdico del trono imperial, profundamente frustrado y desilusionado por su fracaso en su intento de hacer desaparecer el protestantismo. Se retiró a San Gerónimo de Yuste, una villa pequeña pero suntuosa ubicada junto a un monasterio en España. Uno de sus últimos actos fue encomendar a su hijo Felipe que “se encargara de que los herejes”. En España “fueran reprimidos… sin ninguna consideración por ningún ruego o favor”. (4)

(1). Halil Inalcik, “The Heyday and Decline of the Ottoman Empire” [La edad de oro y la decadencia del Imperio Otomano], en History of Islam [La historia del islam], Holt y otros, editores, 1 325. (2). Ibid., pág. 329.

(3). Kenneth Oster, Islam Reconsidered [Una reconsideration del islam] (Hicksville, Nueva York, Exposition Press, 1979), pág. 72.

(4). Royal Tyler, The Emperor Charles the Fifth [El emperador Carlos V] (Fair Lawn, Nueva Jersey, Essential Books, 1956), págs. 268-285; William Stirling, The Cloister Life of the Emperor Charles the Fifth [La vida en el claustro del emperador Carlos V], segunda edicidn de Londres (Boston, Crosby, Nichols & Company, 1853), págs. 238, 246 y 247.

¡Así la Reforma Protestante pudo expandirse y fortalecerse en medio de las guerras y los tumultos de la Edad Media Europea!

Una de las consecuencias de la influencia del Islam fue la Revolución Francesa que infligió la “herida mortal” al papado en 1798, poniendo fin a su soberanía medieval. Recuerde el tema 40 de este seminario. Fue así como el Islam terminó de cumplir su rol profético de “atormentar” a Roma mediante los primeros dos “ayes” de la 5º y 6º trompeta, azotando y conquistando Roma Oriental y azotando y destronando (de manera indirecta) al papado de Roma Occidental, que en aquel entonces perdió su autoridad mundial temporalmente. En el año 1840, 42 años después de ese evento histórico, sucedió que el Imperio Otomano Turco se sometió a las naciones cristianas, perdiendo, tal como Roma, su independencia política y su autoridad temporal, como vimos antes.

Desde entonces tanto Roma papal (el Vaticano) como el mundo musulmán (el Islam) volvieron a incrementar su influencia e importancia política mundial progresivamente, en cumplimiento a las profecías de la palabra de Dios que nos muestran que ambos actores proféticas (Roma Papal y el Islam) vuelven una vez más al escenario político mundial, como principales actores durante la séptima y última trompeta. En el tema 37 analizamos la séptima trompeta y en un anexo a este tema responderemos las siguientes preguntas importantes:

¿Cuál será el futuro del Islam? Si el primer y el segundo “ay” se han cumplido en el Islam ¿entonces será también que el tercer “ay” se cumplirá en el Islam? ¿Qué rol jugará en el fin de los tiempos? ¿Será que el tercer “ay” musulmánazotará nuevamente a Roma? ¿Se someterá el Islam a Roma, cómo se sometió en 1840 a la autoridad de los aliados? ¿Será que el Islam volverá a proteger a los protestantes y a los cristianos que guardan el sábado durante la inquisición final?

  • De esta manera dejamos por concluido el estudio de los primeros dos “ayes” de la quinta y la sexta trompeta de Apocalipsis 9. Que Dios le bendiga con este conocimiento.
Autor: Enrique Rosenthal

6 comentarios

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  1. Gonzalo Moreno

    Buenas noches, me gustaría poder bajar este tema a pdf pero no se puede. gracias de antemano por su ayuda. Saludos.

    1. Enrique Rosenthal

      Estimado Gonzalo! Muchas gracias por su mensaje! Intentaré tener el PDF de descarga lo más pronto posible en línea! Bendiciones!

  2. Armando

    Gracias por su aporte profético valioso. Dios lo bendiga y cuide. Oraré por usted. Me gustaría Bajarlo en PDF. Dios lo bendiga grandemente

    1. Enrique Rosenthal

      Muchas gracias por su buen comentario estimado hermano Armando! Pronto estará disponible el enlace de descarga en PDF. Bendiciones!

  3. EDINSON

    QUE DIOS TE BENDIGA APRECIADO HERMANO ENRIQUE, POR COMPARTIR TUS APRECIADOS Y ESPERADOS ESTUDIOS.

  4. Ester

    Muy buen estudio; me ha abierto una perspectiva nueva que antes no veía…muchas gracias!! Dios le bendiga!!

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