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Oct 10

La idolatría (Anexo Tema 11)

La estatua de oro de Daniel 3La estatua de oro de Daniel 3

Recordemos que Nabucodonosor, rey de Babilonia, había levantado una estatua de puro oro cuyo significado era la falsa profecía, que Babilonia iba a durar por siempre. El rey intentó imponer esa falsa adoración dictatoríamente, bajo amenaza de muerte en un horrendo horno de fuego, a los habitantes del imperio de Babilonia que abarcaba casi todo el mundo antiguo conocido en su época.

Los tres amigos de Daniel, Sadrac, Mesac y Abed-nego, según sus nombre babilónicos, se mantuvieron fieles y leales al Dios verdadero, antes que a los hombres.

Por personas obedientes, como lo fueron estos tres amigos, pidió Jesucristo en su oración: “Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No te ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.” Juan 17:14, 15.

Los tres amigos experimentaron una salvación milagrosa a pesar de las acusaciones maliciosas y la condena de muerte, gracias a Jesús, el “cuarto”, en medio de ellos, en el horno de fuego.

“Los que amáis al Señor, aborreced el mal; El guarda las almas de sus santos; De mano de los impíos los libra.” Salmos 97:10.

Gracias a la fidelidad de estos tres amigos y la intervención divina, el rey de Babilonia, sus administradores gubernamentales y mediante ellos todo el imperio de Babilonia reconoció al verdadero Dios, salvador y omnipotente, pues ellos retornaron a sus provincias contando obviamente el gran milagro que habían experimentado.

Al final del capítulo anterior, cuando Daniel había interpretado el sueño del rey, solicitó que pusiera a sus tres amigos sobre los negocios de la provincia de Babilonia. Dan. 2:49. Ahora, al final del capítulo tres, el rey Nabucodonosor reivindicó a los tres amigos personalmente en sus posiciones, en la provincia de Babilonia. Dan. 3:30.

La imagen de Apocalipsis 13

La historia se repetirá en el futuro. San Juan describe en el libro del Apocalipsis el resurgimiento de Babilonia en los días finales de la historia humana, antes del retorno de Cristo. Esta vez se refiere a una Babilonia simbólica y espiritual pero con la misma esencia y las mismas características de la Babilonia literal que reinaba hace 2.600 años bajo Nabucodonosor.

Estatua de oro una imposición forzada para adorarlaNuevamente habrá: una imagen, una imposición forzada para adorarla, y un decreto de muerte a los que no se someten. Pero esta vez será a nivel mundial y no limitado geográficamente, como ocurrió en los territorios de la Babilonia antigua. Ap. 13:14, 15.

  • Será una bestia simbólica que impondrá esta adoración dictatorial sobre los habitantes del mundo entero. Ap. 13:13-18. Una bestia es un símbolo de un reino (imperio o sistema poderoso). Vea Dan. 7:17.

San Juan identifica este impío poder final como “Babilonia”. Obviamente se trata de una Babilonia simbólica y espiritual como ya hemos dicho, pues la antigua Babilonia cayó hace 2.600 años. Pero Dios inspiró a San Juan a propósito, nombrando este sistema apocalíptico como “Babilonia”, porque es la repetición casi idéntica de lo que ocurrió en aquel entonces. Además el Apocalipsis le otorga el número babilónico 666, igual como lo tuvo la Babilonia antigua cuando impuso la adoración de la estatua. Recuerde Dan. 3:1, 5; Ap. 13:18. Y el Apocalipsis describe la caída final y definitiva de Babilonia en la cual se desintegrará, igual como ocurrió con la Babilonia literal de antaño. Dan. 5:25-31; Ap. 14:8, 9; Ap. 18; Ap. 16:13, 19.

  • Sobre la Babilonia final y sus seguidores se derramarán las siete postreras plagas apocalípticas. Ap. 14:9; Ap. 18:4; Ap. 16:2. Además indica que esa última Babilonia vive en pecado, es decir en transgresión de la ley divina. Ap. 18:4; 1 Juan 3:4.
  • Dios llama a sus hijos fieles y obedientes (la descendencia simbólica y espiritual de la mujer) a rechazar esta imagen (la errónea religión y adoración babilónica), a oponerse a su falsa adoración, y a salir de ese engañoso sistema religioso babilónico”. Ap. 14:8-10; Ap. 18:4.
  • En la Babilonia antigua hubo algunos fieles (los tres amigos de Daniel) que no doblaron sus rodillas ante la falsa profecía, la falsa religión y la idolatría. De la misma manera habrá un gran número de victoriosos sobre este impío sistema apocalíptico. Las visiones de San Juan lo revelan. Ap. 15:2; 7:9, 10, 13, 14.
  • Cuatro en el horno de fuegoEn la imposición religiosa final habrá mártires. No todos serán salvados milagrosamente. Ap. 20:4. Pero Dios dice: “Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.” Ap. 2:10.
  • Una última vez los habitantes de la tierra tendrán que decidirse a quien dan su lealtad, su obediencia y su inclinación. Solo habrá dos opciones. Dios, sus mandamientos y su voluntad, o Babilonia, sus mandamientos y su voluntad. Pero nosotros debemos decir como lo hicieron Pedro y los apóstoles: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.” Hech. 5:29.

La idolatría

La idolatría ha sido un problema en todos los reinos e imperios de la historia de este mundo. Es por eso que Dios ha representado la secuencia de los reinos terrenales, del sueño profético del rey Nabucodonosor de Babilonia, en forma de una estatua de metales que será destrozada finalmente en la venida de Cristo. Vea Dan. 2:31-34.

La idolatriaDesde los tiempos babilónicos la gente ha estado siempre acostumbrada a venerar todo tipo de ídolos e imágenes, en vez de adorar al Dios verdadero, creador de los cielos y de la tierra. Recordemos la fiesta final de Babilonia, antes de su caída, en la cual: “bebieron vino, y alabaron a los dioses de oro y de plata, de bronce, de hierro, de madera y de piedra.” Dan. 5:4.

Los hijos de Dios no participan en la falsa adoración babilónica pues creen en los mandamientos de Dios haciendo caso a la voluntad divina, expresada en los diez mandamientos. El segundo mandamiento ordena:

“No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni debajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy el Señor tu Dios, fuerte y celoso…” Éx. 20:4, 5.

Toda la Biblia es inspirada por Dios. 2 Tim. 3:16. ¡Menos los 17 versículos de los 10 mandamientos! Éx. 20:1-17. Tan solo este pasaje bíblico fue escrito personalmente por el dedo de Dios. Es algo tan importante que Dios decidió no inspirarlos a algún hombre santo para que lo transmita, sino plasmarlo personalmente con Su dedo divino en la roca, dando a entender su firmeza e invariabilidad. Éx. 31:18; Deut. 5:22; 10:1-5.

¿Qué inspiró Dios al rey David acerca de la idolatría?

“No a nosotros, oh Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria, por tu misericordia, por tu verdad. ¿Por qué han de decir las gentes: ¿Dónde está ahora su Dios? Nuestro Dios está en los cielos; Todo lo que quiso ha hecho. Los ídolos de ellos son plata y oro, obra de manos de hombres. Tienen boca, mas no hablan; Tienen ojos, mas no ven; Orejas tienen, mas no oyen; Tienen narices, mas no huelen; Manos tienen, mas no palpan; Tienen pies, mas no andan; No hablan con su garganta. Semejantes a ellos son los que los hacen, y cualquiera que confía en ellos.” Salmos 115:1-8.

Y el profeta Jeremías nos transmitió las siguientes palabras de Dios:

“Así dijo el Señor: No aprendáis el camino de las naciones, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman. Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; porque leño del bosque cortaron, obra de manos de artífice con buril. Con plata y oro lo adornan; con clavos y martillo lo afirman para que no se mueva. Derechos están como palmera, y no hablan; son llevados, porque no pueden andar. No tengáis temor de ellos, porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder.” Jer. 10:2-5.

Al patriarca Moisés, Dios inspiró que denuncie la idolatría (esculturas, imágenes, figuras y efigies) como un serio peligro para las almas, que corrompe al ser humano. Sus advertencias son claras. ¡No debemos hacernos figura alguna, de ningún hombre ni de ninguna mujer!

El becerro de oroGuardad, pues, mucho vuestras almas; pues ninguna figura visteis el día que el Señor habló con vosotros de en medio del fuego; para que no os corrompáis y hagáis para vosotros escultura, imagen de figura alguna, efigie de varón o hembra, figura de animal alguno que está en la tierra, figura de ave alguna alada que vuele por el aire, figura de ningún animal que se arrastre sobre la tierra, figura de pez alguno que haya en el agua debajo de la tierra. No sea que alces tus ojos al cielo, y viendo el sol y la luna y las estrellas, y todo el ejército del cielo, seas impulsado, y te inclines a ellos y les sirvas; porque Jehová tu Dios los ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos.” Deut. 4:15-19.

Mediante el gran profeta Isaías Dios condena la práctica de las procesiones en las cuales se cargan estatuas de figuras religiosas sobre los hombros:

“¿A quién me asemejáis, y me igualáis, y me comparáis, para que seamos semejantes? Sacan oro de la bolsa, y pesan plata con balanzas, alquilan un platero para hacer un dios de ello; se postran y adoran. Se lo echan sobre los hombros, lo llevan, y lo colocan en su lugar; allí se está, y no se mueve de su sitio. Le gritan, y tampoco responde, ni libra de la tribulación. Acordaos de esto, y tened vergüenza; volved en vosotros, prevaricadores.” Is. 46:5-8.

San Pablo es muy pragmático al decir:

“Por tanto, amados míos, huid de la idolatría.” 1 Cor. 10:14.

Gracias al apóstol Pablo aprendemos además que no es suficiente ser religioso:

“Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría… Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos; porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio. El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas… Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres. Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan.” Hech. 17:16, 22-25, 29, 30.

¡Lo maravilloso es que Dios no nos toma en cuento los pecados que cometimos en nuestra ignorancia! Como acabamos de leer el Señor los pasa por alto, mandando a los idólatras a nivel mundial al arrepentimiento. Lo terrible es que la idolatría existirá hasta el final de la historia humana. La gente estará en tales tinieblas espirituales y engaños religiosos, que no se arrepentirá de las obras de sus manos ni de adorar a los ídolos aunque las plagas apocalípticas se derramen sobre ellos

 “Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, las cuales no pueden ver, ni oír, ni andar.” Ap. 9:20.

¡Dios nos revela en este versículo la terrible realidad que la adoración de las imágenes equivale a la adoración de los demonios (ángeles caídos, espíritus inmundos) que están detrás de la idolatría!

Jesús dice:

“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.” 1 Cor. 6:9, 10.

San Juan nos revela en el Apocalipsis:

“Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. Ap. 21:8.

Gracias a Dios, nuestro Creador no nos toma en cuenta este terrible pecado si lo hemos practicado en ignorancia, creyendo hacer algo bueno. Hech. 17:30. ¡Pero ahora es el tiempo de arrepentirnos para no perdernos el reino de los cielos!

 Aclaración final

¿Significa esto que no debemos tener ninguna fotografía, ilustración, imagen, etc.? ¡Claro que no! Ejemplo: Tener una foto de la madre, o la ilustración de Jesús en una presentación, o la imagen de un animal en la tapa de un libro, ¡no es considerado idolatría! ¡Claro que no! Eso no es lo que Dios prohíbe y condena en su segundo mandamiento y en todo el contexto bíblico que acabamos de estudiar.

Lo que Dios prohíbe y condena es: la veneración y adoración de imágenes, estatuas, esculturas y efigies. Postrarnos ante ellas, honrarlas, creer en ellas, besarlas, ponerle velas y cartas pidiendo favores, cargarlas en procesiones religiosas, buscar ayuda y respuestas en ellas como si fuesen dioses, etc.

Autor: Enrique Rosenthal
Vea el siguiente tema >> “Daniel 4 – La locura del rey”

5 comentarios

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  1. Meser

    LA CRUZ: Como veréis es un símbolo y objeto generalizado en todas las costumbres y pueblos sobre la faz de la tierra, la cual es objeto de adoración por muchos. Lastimosamente la gran mayoría de Iglesias Cristianas-Evangélicas, han adoptado este símbolo pagano, teniéndolo al frente de la congregación (en el púlpito o en la pared) así como también lo colocan en la parte de afuera de las iglesias. Aunque no lo adoren en forma directa e intencionada, al tenerla enfrente de la vista en forma constante va creando un mensaje subliminal en la mente de los incautos. Y por el solo hecho de ser un símbolo pagano no debería de estar en ninguna así llamadas Iglesias Cristianas-Evangélicas!

    1. Yitzack

      Meser… no solo tenemos la “Cruz: …dentro del marco de la “Idolatría” como tal hay muchas leyes establecidas por orden de Elohim… y muchas veces las tenemos en nuestros templos… comenzando con el “Ídolo” llamado Líder, Pastor o ministro… el cual mucho veneran, (no estoy en contra de ellos) pero si nos sirven de ídolos para clamar y influenciar a otros… Hay muchas formas de Idolatría…

  2. Yitzack

    Muy buen post…gracias por la informacon. Pienso que el Mandamiento que prohibe la Idolatria va mas alla…Exodo 20: 2, 3 y tenia mas leyes.

  3. Alejandro

    Muy buen seminario, estoy aprendiendo mucho con estos estudios, hay un tema que me interesa mucho estudiar, es acerca del “infierno”, tendrá algún estudio acerca de este tema? Bendiciones!

    1. Enrique Rosenthal

      Estimado Alejandro! Cuanto me alegra que los temas de mi seminario sean de bendición para su persona. Ya tengo una serie respecto al cielo, infierno, vida, muerte y resurrección en borrador. Falta todavía redactarlo en limpio. Ahí se entenderá con lujo de detalle todo lo relacionado a la comprensión bíblica del “infierno”. En un cercano futuro lo publicaré con la ayuda de Dios. Atentamente y bendiciones!

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